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martes, 4 de mayo de 2010

Yo también veo a los bichos


La vida se rige por un equilibrio inmensamente complejo donde nada es casual y todo lo que sucede tiene su razón de ser.
Mushishi nos presenta un mundo fantástico donde existen unos seres llamados Mushi, compuestos por luz y oscuridad. Tan sólo con su presencia pueden alterar la vida de los humanos para bien o para mal; mientras que algunos mushis ayudan al desarrollo de la naturaleza, otros son capaces de parasitar al hombre y hasta de concederle extrañas habilidades. Pero no cualquiera tiene la capacidad de verlos o de sentir su presencia, por eso hay quienes se dedican a estudiar los misterios de los mushis y a resolver los problemas que estos acarrean, ellos son llamados Mushishi.
A esto se dedica Ginko, el protagonista de esta excelente serie animada llena de oníricos colores cubiertos por un manto algo melancólico, llevándonos por situaciones que despiertan nuestra conciencia por las cosas que nos rodean. A parte de su belleza visual y de sus mágicos relatos, tiene la cualidad de llevar un ritmo totalmente dinámico, cada historia se presenta en un solo capitulo teniendo su conclusión sin llegar a los pesados alargamientos de momentos pobremente animados (no sé por qué se me viene dragonball z a la cabeza) y dándonos así esa confianza de adentrarnos sin peligro de aburrirnos en sus 26 capítulos.

Mushishi es considerada como una de las mejores series de anime contemporáneas del genero seinen, el manga fue escrito y dibujado por Yuki Urushibara y la serie fue dirigida por Hiroshi Nagahama (también director de series como Fruits basket, Revolutionary girl utena entre otros). Es otro ejemplo más de que con este sobre-expuesto medio que es la animación japonesa, se seguirán mostrando historias que de verdad valen la pena para que así podamos hacer a un lado de una vez, el anime de batallas ridículas con ninjas y monstruos de bolsillos.



Mushishi Live Action

Después de ver la serie me enteré que había una película con personas reales y como todo buen curioso no me guardé las ganas de verla. Lo que me llamó la atención es que está dirigida por nada más y menos que Katsuhiro Otomo. La película incluye algunas historias que se muestran en la serie haciéndola más continua. Particularmente me pareció que tenía mucha más personalidad el Ginko de la serie que el de la película y la actuación de la Nui Real no logró convencerme del todo. También se puede sentir durante todo el film, un tono gris y frío que hace perder un poco al espectador. Aún así se logra mostrar un poco más los aspectos personales de Ginko tratando de explicar su niñez perdida, haciendo que la película no sea predecible y nos encontremos con una propuesta casi diferente, tal vez aquellos que no estén tan influenciados por la serie animada puedan disfrutar mucho más de la película real.

Esperamos pues que nuestros amigos Japoneses sigan creando obras con tal alta calidad visual y de contenido, haciendo que disfrutemos no sólo a los que nos gustan los “muñecos japoneses” sino también a cualquier persona dispuesta a vagar por estos mundos fantásticos.



Otras series recomendadas (que no son de interminables batallas y ninjas con pésimo sentido del humor):

-Baccano!
-Welcome to NHK
-Kemonozume
-Claymore

miércoles, 25 de marzo de 2009

A cinco centímetros del idealismo











Aunque por lo general no soy dado a escribir de una sola película o largometraje, Byousoku 5 centimeter (5 centimetros por segundo) amerita recordar y mencionar que es una obra maestra la cual, aun si la detallara cuidadosamente, no alcanzaría a explicar todo lo que representa (como dicen en Taringa, el post que se merece).
Obviando el hecho de que está presente para muchos una predisposición al tratarse de cosas japonesas, es comprensible, porque sería casi imposible asimilar de un momento a otro la mentalidad del japonés, habiendo factores tan importantes como su cultura e historia y el mero hecho de que viven tan cerca (y tan lejos a la vez) unos con otros, donde la persona puede desarrollar una sensibilidad, extraña y excéntrica para muchos.










Byousoku 5 centimeter, es un trabajo sumamente emotivo, no sólo por su historia de sentimientos profundos y distantes, sino también porque cada escena es una composición perfecta conformada por paisajes y momentos cotidianos que hablan por si mismos complementando así, el ideal de narración visual.
Del director Makoto Shinkai conocido también con otros trabajos como “Other worlds” y el corto “she and her cat” ganador de varios premios, en este título nos muestra tres historias: Extracto de sakura , Cosmonauta y 5 Centímetros por Segundo, las cuales como indica el subtítulo “una colección de historias sobre la distancia” una tras otra, complementan y plasman una idea no tan evidente de la ausencia y de cómo inconscientemente vamos olvidando muchas de las cosas y hechos que tuvieron importancia para nosotros y que van perdiendo su valor con el transcurso del tiempo, por eso la metáfora “5 cm por segundo” en comparación con la velocidad aparentemente lenta de la vida.

















No queda más que decir, que si aun hay alguien que no haya tenido la oportunidad (y la disposición) de verla, es una película que por todo lo anterior y más, vale la pena descubrir ya sea por su estética o por su melancólica historia y que además es un paso para comprender de que por el escepticismo nos perdemos de obras y trabajos que están tan cerca del idealismo.

sábado, 15 de noviembre de 2008

El monstruo del anime americano


Resulta irónico que después de más de 50 años que Osamu Tezuka, basado en trabajos de Disney dando paso al estilo japonés de animación, ahora los americanos adopten dicho estilo hasta el punto de llamarlo también Anime.

Primero hay que analizar qué se entiende por anime, ya que gran mayoría de personas dan por sentado que sólo se trata de personajes con poderes fuera de este mundo (en ocasiones andrógenos) y colegialas enseñando su ropa interior, pero de hecho gran parte del anime cutre se trata de esto, o peor aún de monstruos de bolsillo.


En realidad el anime es más complejo de lo que se cree, a veces quisiera sólo decirle animación japonesa para que no suene tan genérico porque desde el principio a diferencia de la animación occidental, siempre quiso tratar temas no tan inocentes como la misma humanidad poniendo en cuestión factores como la violencia, el sexo y hasta la política (el seinen es el género que más ahonda en estos temas) creando así miles de posibilidades para explorar ausentes de prejuicios y tabúes, eso sí, hay que saber buscar lo que se desea para no caer en el escepticismo y llegar a no tomárselo en serio.

Personalmente no creo que sean prudentes esas series de 200 episodios (a excepción de Meitantei Conan que por lo menos tratan de que cada episodio sea diferente), habiendo buenos títulos como: Death note, Last exile y Cowboy bebop por nombrar algunos, mostrándonos que la historia es bien hecha y a su vez tiene fin y termina bien, pero siempre estará la tendencia de crear series para difundir masivamente como Naruto o Bleach que aunque son buenas en algunos aspectos, carecen de credibilidad y seriedad ante temas específicos.

La cultura japonesa puede llegar a asumirse como moda, muchos se aprovechan de esto queriendo recrear sus personajes con extravagantes peinados y ojos enormes, últimamente rasgo notable en las series americanas que puede llegar a parecer que sólo su interés es puramente comercial, por eso aunque me parece que de por sí dibujar aunque sea manga y no ser de Japón es tener valor, siempre es mejor desarrollar un estilo propio con una visión más personal (aunque sea más burdo que el manga).
Dejando a los orientales, se pueden encontrar buenas opciones en la animación
occidental, como por ejemplo: Mission Hill, Oblongs, Baby blues y películas caseras (también por nombrar algunos), que bajo su apariencia trivial esconden intenciones un poco más profundas a diferencia de muchos programas de allá (como en el caso de south park que es enteramente banal).
En conclusión, sí un trabajo es bueno, muchas veces no lo es por el estilo, su intención y argumentos suelen tener más poder a la hora de impresionarnos e influirnos.