miércoles, 25 de marzo de 2009

A cinco centímetros del idealismo











Aunque por lo general no soy dado a escribir de una sola película o largometraje, Byousoku 5 centimeter (5 centimetros por segundo) amerita recordar y mencionar que es una obra maestra la cual, aun si la detallara cuidadosamente, no alcanzaría a explicar todo lo que representa (como dicen en Taringa, el post que se merece).
Obviando el hecho de que está presente para muchos una predisposición al tratarse de cosas japonesas, es comprensible, porque sería casi imposible asimilar de un momento a otro la mentalidad del japonés, habiendo factores tan importantes como su cultura e historia y el mero hecho de que viven tan cerca (y tan lejos a la vez) unos con otros, donde la persona puede desarrollar una sensibilidad, extraña y excéntrica para muchos.










Byousoku 5 centimeter, es un trabajo sumamente emotivo, no sólo por su historia de sentimientos profundos y distantes, sino también porque cada escena es una composición perfecta conformada por paisajes y momentos cotidianos que hablan por si mismos complementando así, el ideal de narración visual.
Del director Makoto Shinkai conocido también con otros trabajos como “Other worlds” y el corto “she and her cat” ganador de varios premios, en este título nos muestra tres historias: Extracto de sakura , Cosmonauta y 5 Centímetros por Segundo, las cuales como indica el subtítulo “una colección de historias sobre la distancia” una tras otra, complementan y plasman una idea no tan evidente de la ausencia y de cómo inconscientemente vamos olvidando muchas de las cosas y hechos que tuvieron importancia para nosotros y que van perdiendo su valor con el transcurso del tiempo, por eso la metáfora “5 cm por segundo” en comparación con la velocidad aparentemente lenta de la vida.

















No queda más que decir, que si aun hay alguien que no haya tenido la oportunidad (y la disposición) de verla, es una película que por todo lo anterior y más, vale la pena descubrir ya sea por su estética o por su melancólica historia y que además es un paso para comprender de que por el escepticismo nos perdemos de obras y trabajos que están tan cerca del idealismo.

domingo, 8 de marzo de 2009

Tiempos de reflexiones recurrentes (primera parte)

Se viene semana santa, la gente se prepara para el paseo y un esperado descanso, la tradición va perdiéndose y se va distorsionando, "ya no es lo que era antes" dicen.

Un trabajo algo viejito

martes, 27 de enero de 2009

Un byte, un mundo

Hace aproximadamente más de 20 años en Estados Unidos eran, en ese entonces, escépticos ante el poder de los videojuegos, mientras que en Japón avanzaban a una velocidad imparable siempre estando concientes en la gran industria que representaría en el futuro.
Ahora, ya nadie subestima este mundo repleto de posibilidades para crear, siendo tan rentable como la industria del cine, convirtiéndose en un asunto bastante serio para mucha gente, como estilo de vida y como forma de trabajo.

Por eso, ya existen varias categorías de video jugadores para separar creo yo, a los que de verdad les importa. Está el jugador casual que disfruta de los videojuegos pero si acaso jugará de vez en cuando y le daría lo mismo llegar o no al último nivel de algún juego, luego le sigue el casiGamer que es aquél que conoce de juegos, uno que otro dato técnico y aunque juega con frecuencia, le alcanza el tiempo para hacer otras cosas con su vida, después tenemos al Gamer que sabe mucho, pero mucho de juegos: datos técnicos, año de lanzamiento, copias vendidas, áreas secretas, todos los bugs, curiosidades y fenómenos sociales que giran en torno a ellos, a veces su prioridad puede llegar a ser completar algún título y es raro que tengan novia pero no imposible (y si la tiene es una Gamer también). En último lugar tenemos al HardcoreGamer que entra en un estado de shock y anula sus demás funciones para literalmente morir de inanición jugando al World of Warcraft.

Se ha debatido bastante acerca de la adicción que generan los videojuegos, ¿hace que los jóvenes se conviertan en ludópatas?, el hombre se puede volver adicto a casi cualquier cosa que estimule sus sentidos, un problema evidente sería el sedentarismo, no como para tomárselo a pecho y correr diez kilómetros cada mañana (bueno, hay quien lo hace) pero si para intentar caminar con frecuencia grandes recorridos sin saltarle encima a las tortugas.
Como toda industria también tiene sus detractores, no todos simpatizan con este mundo ni le ven la gracia a adoptar el papel de “algo” virtual, “el bazuco electrónico” dicen, uno de los grandes males de la sociedad moderna fomentando la violencia y lo bélico (démosle gracias al GTA por crear más prejuicios y ser el que clavó el puñal, para ser honesto no me gustaba para nada ver a los niños jugando a ser el gangster del barrio) y en cambio otros dicen: “de jóvenes no teníamos tantas cosas con que entretenernos u ocupar el tiempo, hay que aprovechar esa condición” y de hecho sí, muchos de los programadores independientes se esmeran por mejorar gran parte de los beneficios didácticos que pueden traernos los juegos de video, disponiendo de la tecnología para hacer la vida más fácil, obviamente como debería ser.

En definitiva muchos saben que este gran mundo tiene demasiado que ofrecer, podemos admirar el arte, el concepto y detalle con que algunos son elaborados, la experiencia puede llegar a ser tan gratificante como ver una buena película o leer un buen libro y al final, en mi caso, son una de las cosas que encuentro impresionantes, pero…muchas veces me canso y prefiero seguir haciendo garabatos o cualquier otra cosa.

jueves, 8 de enero de 2009

¿Prosaico es mejor?

Son muchos los casos cuando un amigo o alguna persona, te corrige diciendo que cierta palabra está mal utilizada y que por lo tanto hablas mal, sin elocuencia y sin elegancia.
Es el caso por ejemplo, de un profesor en la universidad que decía a todos que está mal decir “computador” en vez de “computadora”, entonces cierta vez le discutía yo afirmándole que la palabra no está mal utilizada ya que se refería a la acción o tarea que desempeñaba dicho aparato. O a muchos les ha pasado comprando en la tienda del barrio, y uno pide: “déme una bolsa de leche por favor” y enseguida el tendero corrige: “es una bolsa con leche”, aunque en este caso en términos de sintaxis es mejor construir la oración lo más real posible, tampoco está mal empleada porque uno se refiere al contenido o a la medida en sí, por ejemplo en las recetas leemos: “una taza de azúcar”, nos volveríamos locos intentando encontrar una taza hecha de azúcar.

Estoy de acuerdo con que hay palabras que agilizan el lenguaje, pero siempre hay que procurar hablar y escribir bien, con buena ortografía ya que aunque hay personas que no lo consideran importante, es una de las cosas que más reflejan como somos y como pensamos, no en vano existe la grafología, una área especializada en el estudio psicológico y hasta fisiológico de la caligrafía, tema que me parece sumamente interesante debido a que cualquier trazo que hagamos con el fin de expresar o comunicar algo, pasa a formar parte de nuestra imperiosa necesidad de socializar.

En este espacio no falta la cantaleta milenaria de: “¡Hay que leer!”, que lo único que haya leído alguien no sean las instrucciones del teléfono móvil o un libro de Pablo Coelho (ejjem), la idea es seguir teniendo la capacidad de ser creativos, construyendo la imaginación, nuestro criterio, expresándonos de manera clara con las palabras correctas, no es necesario llenarse de léxico florido ya que esto es la vida real, y en la vida real no hablamos como en la obra de miguel de Cervantes.

“En un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…”


viernes, 28 de noviembre de 2008

La mejor búsqueda de todas

“Cuando no me ve nadie, como ahora, gusto de imaginar a veces si no será la música la única respuesta posible para algunas preguntas”
Antonio Buero Vallejo

La música es una búsqueda, para encontrar el idealismo, para formar el intelecto, resaltar sentimientos y hasta para encontrarse uno mismo.
Por eso obviando el hecho de que para muchos es un estilo de vida, el acto mismo de buscarla y prestarle la importancia debida, puede ser una de las cosas más importantes que le pase en la vida a una persona.
Muchos buscan complejidad, otros mensajes abstractos, algo de estridencia, algunos sólo relajarse, gran cantidad pasar el rato y demasiados música de fondo.
Las generaciones y épocas casi siempre se definen por las tendencias musicales y el sentir del pueblo, ahora hay un poco de todo, mientras verdaderos músicos están a la espera de una oportunidad, otros están sobrevalorados entregando nada más que ritmos pegajosos creados en un software y letras sacadas de los pensamientos más insulsos; ¿Será que hoy en día la gente quiere sólo minimizar la música hasta convertirla en algo sin forma y efímero? pero si para sentir y disfrutar de ella no se requiere ser un Chopin ni un Mozart reencarnado, sólo tener disposición y apreciación, razón por la cual hay algunos que no soportan ni un minuto de una composición clásica.

Se pueden decir muchas cosas y llegar a muchas conclusiones, la música es eso, es una búsqueda para complementarnos, para darle forma a nuestro propio ser.

sábado, 15 de noviembre de 2008

El monstruo del anime americano


Resulta irónico que después de más de 50 años que Osamu Tezuka, basado en trabajos de Disney dando paso al estilo japonés de animación, ahora los americanos adopten dicho estilo hasta el punto de llamarlo también Anime.

Primero hay que analizar qué se entiende por anime, ya que gran mayoría de personas dan por sentado que sólo se trata de personajes con poderes fuera de este mundo (en ocasiones andrógenos) y colegialas enseñando su ropa interior, pero de hecho gran parte del anime cutre se trata de esto, o peor aún de monstruos de bolsillo.


En realidad el anime es más complejo de lo que se cree, a veces quisiera sólo decirle animación japonesa para que no suene tan genérico porque desde el principio a diferencia de la animación occidental, siempre quiso tratar temas no tan inocentes como la misma humanidad poniendo en cuestión factores como la violencia, el sexo y hasta la política (el seinen es el género que más ahonda en estos temas) creando así miles de posibilidades para explorar ausentes de prejuicios y tabúes, eso sí, hay que saber buscar lo que se desea para no caer en el escepticismo y llegar a no tomárselo en serio.

Personalmente no creo que sean prudentes esas series de 200 episodios (a excepción de Meitantei Conan que por lo menos tratan de que cada episodio sea diferente), habiendo buenos títulos como: Death note, Last exile y Cowboy bebop por nombrar algunos, mostrándonos que la historia es bien hecha y a su vez tiene fin y termina bien, pero siempre estará la tendencia de crear series para difundir masivamente como Naruto o Bleach que aunque son buenas en algunos aspectos, carecen de credibilidad y seriedad ante temas específicos.

La cultura japonesa puede llegar a asumirse como moda, muchos se aprovechan de esto queriendo recrear sus personajes con extravagantes peinados y ojos enormes, últimamente rasgo notable en las series americanas que puede llegar a parecer que sólo su interés es puramente comercial, por eso aunque me parece que de por sí dibujar aunque sea manga y no ser de Japón es tener valor, siempre es mejor desarrollar un estilo propio con una visión más personal (aunque sea más burdo que el manga).
Dejando a los orientales, se pueden encontrar buenas opciones en la animación
occidental, como por ejemplo: Mission Hill, Oblongs, Baby blues y películas caseras (también por nombrar algunos), que bajo su apariencia trivial esconden intenciones un poco más profundas a diferencia de muchos programas de allá (como en el caso de south park que es enteramente banal).
En conclusión, sí un trabajo es bueno, muchas veces no lo es por el estilo, su intención y argumentos suelen tener más poder a la hora de impresionarnos e influirnos.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La crisis del nuevo adulto

“por eso os digo, hay de aquel que sea artista, escritor o músico, que Dios se apiade porque os vais a morir de hambre”. Dijo la señora a uno de los pretendientes de su hija.
“No, yo trabajo con computadoras”. Respondió el joven.
“Ah bueno, eso deja billete” afirmó la señora.

Muchos se ponen en la tarea de recapitular que hicieron y que no hasta determinada edad, tomando así la errónea creencia de que “ser adulto” se trata de asumir cierta actitud hacia la vida. El hubiera como hecho no existe, el presente es la realidad y el futuro está construido con las decisiones cruciales que tomamos, pero aún así no debemos olvidarnos de soñar por que sí el soñar fuera un pensamiento muy juvenil, entonces siempre hay que pensar como joven.
No sé si sentar cabeza sea casarse para luego llegar del trabajo a ver la TV así por toda la eternidad, en ese momento crítico, si sería una verdadera crisis de adulto.
Lo verdadero es que no hay tal cosa como “tiempo perdido” sí lo que hacemos es importante para nosotros, luego crecemos y pensamos como personas que somos.

Aunque siempre es bueno recordar algo de lo que hice y lo que no:
-Tuve la disposición de ver Titanic
-Me quedé sin aprender a utilizar la mano izquierda
-Nunca supe jugar el buscaminas
-No armé la banda de grindcore que tanto quería (Aniquilation!)
-Nunca escuché completa Hotel California
-Monté un blog (ejjem)
-Sigo llevándomela mal con Excel
-Nunca entré a una discoteca con la cedula de mi tío
-Nunca dije en mi casa que iba para la U cuando en realidad era a comer hongos psicotrópicos en una finca (en Sta Elena)
-Entré a una iglesia con una botella de vino (y no precisamente para consagrar)
-Adelgacé sin Reduce fast fast
-Una vez me emborraché solo (los demás no sabían que estaba borracho)
-Siempre termino un post con un dibujo así: