Ya, para ningún colombiano, es un secreto lo pésimo de los canales privados de acá, su falta de objetividad, sus mediocres programas, su amangualada competencia para ser igual de enajenantes. Pero si todo el mundo lo sabe y todos se quejan ¿Por qué se siguen viendo estos canales? ¿Por qué muchos siempre están pendientes de los programas nuevos? La respuesta parece ser sencilla: muchas personas no tienen criterio al ver la televisión, que creo que es la manera más conforme de informarse, la verdad puede que sea manipulada o en realidad no exista una verdad. La investigación no solo es para los científicos, los medios como la Internet, la prensa y la radio son un buen punto de comparación para formarse una idea propia de lo que está pasando, con esto no quiero decir que ver la televisión es malo solo que también hay que pensar mientras la vemos, y si es muy difícil pues bueno, solo queda una solución: “apaga la caja y piensa por ti mismo”.
En un rincón de Antioquia más conocido como Rionegro, vive esta persona, lo conocí hace mucho tiempo, el siempre estaba riendo, recuerdo que se salio de estudiar y después no supe mucho de el. Fue educado con el carácter más recio que solo tienen las familias forjadas en el campo, que poseen una gran humildad y deseo de servirle a los demás, el trabaja con su padre viajando por todos los pueblos de Colombia en una “Escalera”, que es el nombre, según ellos correcto para llamar a las “Chivas”, en donde transportan desde bultos de papas junto con camadas de gallinas, hasta personas montadas en el “capataz” (la parte de arriba de la chiva) agarradas como puedan ya que abajo hay demasiadas personas, sobre todo viajando de pie hasta más de 6 horas. Cuando llueve, se pone una carpa que cubre el vehículo, tarea nada fácil, sumando la impaciencia de los pasajeros y de algunos peligros de las carreteras Colombianas.
Pero a Jhon Bayron no le desagrada su trabajo, por el contrario, siempre habla de el de una manera orgullosa a modo de aventura, contando como el y su padre logran salir de los problemas que se les presentan: caminos peligrosos, despeñaderos, un clima extremo, retenes guerrilleros y muchos más, la gente se burla de el, les parece un personaje pintoresco y le llaman “montañero”, entonces pienso yo: Ojala todos fuésemos montañeros, seríamos más humildes, amaríamos la simplicidad de la vida nos aventuraríamos a viajar siempre, podríamos ser más que Paisas.
Un poco de melodrama que tanto le faltaba a este blog, un par de letras que resultan muy oportunas.
A la luz de una sonrisa Gritando en silencio
Despierto con pocas ganas como expulsado del cielo, Y crujiéndome los dedos, he empezado a escribir. Despunto el lapicero a la vez que el desconsuelo Pero reconozco la fecha; Hoy es veintidós de Abril. Nunca sobran las canciones y siempre tengo algo que decir Pero ella merece más una letra que las calles de Madrid
Porque hace ya dos años me quiere a quemarropa, Con la inocencia de un niño con su primera copa. Pierdo la estridencia; vivo sin motivos; Aprendo a tener paciencia… y escribo.
Miro al fondo del café y me acuerdo de fumar. Y entre el humo del cigarro palidece mi ansiedad Mientras duermes yo te escribo, a ratos miro hacia atrás A observarte con los ojos que un preso ve su libertad
Porque hoy no hay guerras civiles Si echamos el pestillo. Y aunque sigue siendo cutre, El mundo, ya no es un ladrillo. Setecientos trentaitantos días de tu sonrisa Haciendo que la vida no sea papel de lija.
Por fuera hay que ser duro como el asfalto Con la piel igual de fría que si fuéramos lagartos. La vida siempre va a destiempo como el riff de esta canción Por eso miénteme y dime que nos veremos. Tan solo unas horas y ya te echo de menos. Me columpio con la esperanza de que mañana sea mejor
Porque si el diablo pasa jocoso y ladino, Con la citara vieja en la que compone el destino, No me queda otra defensa...
Por favor, Por favor Por favor cuéntale: que la miro como no miro a ninguna, Que no voy a dar un respiro mientras nos mire la luna, Y que más de cien soles no curten mi pecho Que es de su mirada de lo que estoy hecho; Sonrisa fugazmente y de malos momentos Y con ella soy el príncipe de su cuento.
Por fuera hay que ser duro como el asfalto Con la piel igual de fría que si fuéramos lagartos. La vida siempre va a destiempo como el riff de esta canción Por eso miénteme y dime que nos veremos. Tan solo unas horas y ya te echo de menos. Me columpio con la esperanza de que mañana sea mejor
Porque si el diablo pasa jocoso y ladino, Con la citara vieja en la que compone el destino, No me queda otra defensa... ¡Que la del tú y el yo!
Gigante La fuga
Gigante y tan pequeño aún. De noche puede volar. Los sueños se pueden cumplir Si, cuando se va el sol, Enciende un blues.
Que hoy no se apague la luz. Que no se apague esa canción. Que la cabeza pierda la razón. De niño quiero ser como tú.
Cantarle a las estrellas. Siempre vivir a tus maneras; Ganarle la guerra a las penas Con un papel y sin banderas.
Que siempre te aguantes los huesos. Que se mueran los espejos. Cruzar de norte a sur.
Que sigamos siendo socios En lo de soñar despiertos. De niño quiero ser como tú.
Buscando Disneyland Ginevra Benci
Puede amanecer el torero que habito, prefiero estar contigo Toda la vida mezclando recuerdos, para sentirme vivo Por tierra, mar y aire perdido, menudo superman A veces confundo la luna con el logotipo de un bar En donde te olvida, bebida y soledad
De que me sirve haber sido el viento, en un hotel a l raso Vengo cansado pero volveré, a tentar la fe Estuve tanto tiempo aburrido, buscando disneyland Sin darme ni cuenta primero, donde estaba, quien era bla bla Hay palabras que matan y besos que hacen llorar
Y no se como vivir, no se como decidir Y no se como decirte lo que te quiero decir
El balcón, la estrella, la noche, los gatos….. Tu falda y la palmera Los lobos, la hierba, la herida, el zapato….Tu trenza de sirena Mi corazón es una cometa, enredada en un zarzal Me acuerdo de ti cuando canto, serenatas por tribunal Después nunca entiendes si llamo de madrugada.
Cada vez que te vas, hago trampas al Blackjack Y me invento rocanroles de los que terminan mal.